IMG_20160717_180733

Sea cual sea el motivo que nos lleva a aprender una lengua y una cultura nuevas, el hecho es que se abre ante nosotros un mundo por descubrir. Ya con el primer contacto experimentamos sensaciones de extrañeza, sorpresa o, incluso, diversión. No obstante, la empresa no siempre es fácil de abordar. A menudo nos vemos desbordados por un léxico inasequible o patinamos con la ortografía. Trabajar duro y repetir puede ser una manera de fijar los conocimientos, aunque no la única ni la más completa.

El drama y el teatro disponen de muchos recursos que son de gran ayuda para el aprendiz de casi todo. Basta imaginarse una escena cotidiana para comprender su utilidad. Aunque, más que resultar prácticos, el drama y el teatro presentan un enfoque integrador. Nos relacionan con el espacio, con la luz y consiguen que intervenga el cuerpo, por lo que hacen que sea un aprendizaje motor y sensorial. Además de los sentidos y las partes del cuerpo correspondientes, esto tiene un correlato en diferentes áreas cerebrales. Así, no solo estimularíamos áreas tradicionalmente asociadas al lenguaje, como son el área de Wernicke y de Broca, sino que adquirirían mayor protagonismo otras regiones.

Pero no solo se trata de añadir una sesión de gimnasia al texto. Por ejemplo, en un ejercicio de improvisación, nos enfrentaríamos a la toma de decisiones, tendríamos que escoger rápidamente qué recursos lingüísticos usamos, en qué tono, en qué registro, con qué volumen… De esta parte tan “decidida” se encarga el lóbulo prefrontal, relacionado con funciones de gestión, inhibición de conducta, organización, toma de decisiones y un largo etcétera.

Por si todo esto fuera poco, hay mucho más que mencionar, pero quizá algo irremplazable del drama y del teatro es que nos permite emocionarnos, crear un personaje, desarrollar una escena. ¿Y qué mejor manera de consolidar un recuerdo y fortalecer la memoria que a través de la emoción?

Sea cual sea el motivo que nos lleva a aprender una lengua y una cultura nuevas, el hecho es que interpretar fortalece nuestras alas para emprender el vuelo.